Persona de Ingmar Bergman; poesía en imágenes

Publicado: 1 marzo 2010 de trasho80 en Cine
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La actriz Elisabet Vogler se encuentra en un hospital después de perder la voz mientras estaba interpretando “Electra” en el teatro. A su cuidado está una enfermera llamada Alma, con quien Elisabet, para quien los doctores no encuentran causa aparente de su silencio, comienza una estrecha relación.

Con esta sinopsis, Bergman marcó un antes y un después tanto en su obra como en el cine.

Película muy simbólica, llena de imágenes oníricas, secretos desvelados y la confluencia de dos personas que podrían ser una, Persona es una película perfecta.

Ingmar Bergman escribió el guión mientras estaba ingresado en un hospital debido a una fuerte neumonía. Allí comenzaría también un relato llamado “La piel de la serpiente” que más tarde utilizaría como prólogo de la pelicula.

Tras ver en una fotografía el parecido físico entre Liv Ullman y Bibi Andersson, Bergman decidió que ambas actrices serían perfectas para protagonizar su film y contactó con su productor de inmediato para contratarlas cuanto antes.

Ya desde los primeros minutos nos damos cuenta que estamos frente a una enorme y profunda poesía visual con imágenes inconexas para nosotros pero con un profundo sentido para su director. La araña, la crucifixión, el cordero degollado, un pene en erección…

Puede uno ser libre para interpretar estas imágenes como quiera, ya que la poesía se basa en eso, pero en el caso de Bergman, su poesía visual es más objetiva y racional de lo que parece pero siempre será mas satisfactorio perderse en sus imágenes así como sus protagonistas se pierden (o mejor dicho, se confunden) entre sí mismas.

Alma perderá su identidad autoforzada tras sus charlas con Elisabet, se replantea su visión del futuro y desvelará  secretos inconfesables mientras Elisabet asiente y calla, juzgando en silencio.

La tan famosa escena de ambas actrices sentadas frente a frente vestidas de negro mientras Alma ya no sabe si es Alma o Elisabet y ambos rostros se funden en uno solo es magia pura, cine que nace de las entrañas y así le llega al espectador.

La identidad en total estado de descomposición. Alma deberá huir de Elisabet para recuperar su propia vida, no sin antes haber hablado por ella, afirmando sus miedos y dándoles la voz que Elisabet niega con la suya pero que ya es de ambas.

Brillantísimo y terrorífico el momento en el que Alma se dirige a Elisabet y le obliga a decir la palabra “nada”. Y justo tras ese corte volvemos a ver al niño del prólogo de la película. Ese niño dormido en una camilla cubierto por una sábana igual de blanca que todo el espacio que le rodea. está en un depósito de cadáveres y mira al espectador fijamente tras acariciar imágenes de mujeres en la pantalla que tiene frente a él. Imágenes muy remotas y frías, distantes y desenfocadas.

Puede ser el hijo de Elisabet, ese hijo que le repugna por amarla incondicionalmente, o también puede ser el hijo de Alma, ese niño que abortó en el pasado. O puede que incluso ese niño sea el hijo de ambas en ese espacio frío y solitario donde en la lejanía las acaricia con inocencia y amor.

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comentarios
  1. Abernathy dice:

    Una de esas películas que todo el mundo debería ver! Grande Bergman!

  2. Lucas Tello dice:

    ¡Grandiosa película! Y muy buena reseña.

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