La Muñeca de Trapo

Publicado: 3 marzo 2010 de trasho80 en Relatos
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El grupo de médicos que se agolpaban alrededor de la muñeca de trapo se sentían muy ansiosos de la intervención que estaba a punto de comenzar.

Eran cinco doctores, llamados Médico 1, Médico 2, Médico 3, Médico 4 y Médico 5. El instrumental para la operación consistía en seis cucharas de postre y una paleta para cortar tartas.

Tras el caos que había reinado recientemente, cualquier atisbo de normalidad se había esfumado entre las cenizas y en el viejo hospital donde se encontraban ni siquiera había luz corriente, la única luz provenía de dos velas a punto de consumirse.

La Muñeca de Trapo tenía miedo, aún con los gestos de tranquilidad que le ofrecían los cinco médicos, se sentía insegura, casi al borde de las lágrimas.

– La operación está a punto de efectuarse- dijo el Médico 2 mirando un reloj de pared que hacía años que se había detenido.

– La operación será grabada para futuros estudios- añadió el Médico 4 sosteniendo entre sus manos un trozo de cartón con un objetivo pintado con carbón.

La Muñeca de Trapo se sintió aún más nerviosa, allí, tumbada frente a cinco desconocidos que hablaban en torno a ella, desnuda, frágil, con sus remiendos a la vista y sus bordes deshilachados tras tantos años de arrumacos infantiles.

El Médico 1 cogió una cuchara y la esterilizó con su propia saliva, la apoyó contra el vientre de La Muñeca de Trapo y apretó con todas sus fuerzas hasta hacerle arrancar un aullido de dolor.

– Veo, veo…una muñeca gritona y sin piruleta- dijo el Médico 1.

Y aunque esa palabra sonaba lejana e imposible, La Muñeca de Trapo se forzó a creer que quizás en alguna parte del mundo hubiese una piruleta para ella, una grande y roja con alguna forma divertida.

El Médico 5 cogió otra cuchara, esta vez sin esterilizar, y comenzó a duras penas a descoser los remiendos que encontró en su pierna derecha.

– En su interior no hay nada más que trapo, no hay relleno de ninguna otra clase- apuntó el Médico 1.

– Hum, interesante, muy interesante- dijo con aire profesional el Médico 4 a la vez que enfocaba la cámara de cartón al cuerpo de La Muñeca de Trapo.

El Médico 5 continuó manipulando el interior de La Muñeca de Trapo, el Médico 1 apoyaba su mano en el maltrecho cuerpo de la muñeca para seguir arrancando trozos, el Médico 4 continuaba filmando la nada, el Médico 3 tomaba notas con un lápiz invisible en la palma de su mano sucia y el Médico 2 observaba con atención.

– Sugiero utilizar la paleta para intervenir su cuello- dijo el Médico 5

– ¿La paleta de cortar tartas de cumpleaños?- preguntó el Médico 4

Antes que el Médico 5 pudiese responder se consumieron de golpe las dos velas. Se quedaron en silencio un par de minutos. Esperaron.

– Me duele…

La Muñeca de Trapo no podía soportar el dolor y la oscuridad fue demasiado para ella.

– Te duele…te duele porque te estamos operando con cucharas…

– Y te dolerá aún más porque tu dolor nos divierte.

– Y no queremos que te vayas, queremos disfrutar aún más con todo esto.

Mucho tiempo después, años después los juegos de niños habían dado paso a los juegos de adultos, más elaborados, más sofisticados.

Y el mundo entero estaba plagado de muñecas de trapo.



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comentarios
  1. jo dice:

    Quienes son Médico 1,2,3,3,4 y 5?
    Espero que esto sea un borrador, una idea… no me gustó el final. Odio decir que me ha parecido mediocre. Nunca fui buen crítico de nada.
    Pero de todas formas gracias por tu aportación a este ya casi subgénero de cuento en torno a la muñeca de trapo. Tenía botones en vez de ojos?

    Quiero despertar!

    • trasho80 dice:

      No es un borrador, una idea tal vez ya que no me gusta corregir los textos para ver que sale con el resultado.
      ¡Y no quiero que me metas en el saco de subgéneros de muñecos de trapo,no!
      Es un relatillo sin pretensiones, no pretende ir más allá de eso.
      Gracias!

  2. Mink Stole dice:

    mmmmm me da que Jo no ha entendido el cuento, si no no haría la primera pregunta 😛

    A mí me ha encantado.

  3. MC. dice:

    Y a mí también. Es tenebroso y elegante. Sugiere un montón de cosas, o al menos a mí me lo parece.
    Siga sorprendiéndonos, por favor.

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