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Tarnation es algo más que un documental al uso. Es una perspectiva visual única y apabullante de la mente de Jonathan Caouette, su protagonista.

Como en un extraño viaje audiovisual y lisérgico, nos adentramos en la extraña vida de una persona que conoció la locura desde el primer día en que nació.

Caouette mezcla imágenes en vídeo de Super ocho, fotografías, recuerdos, diarios, anécdotas y momentos concretos vividos para ser captados por el objetivo de su cámara.

Partiendo de la historia de sus abuelos maternos, Jonathan Caouette nos presenta a su madre: Renee, de manera clara, sin concesiones. Mostrándonos la locura de su madre, la suya propia y la búsqueda de la luz y la cordura a través del cine y de la música.

Podría parecer un claro ejercicio de ego si no tuviésemos en cuenta el tiempo que duró el proceso de creación de este documental (más de veinte años) y la necesidad de convertir en arte algo tan terrorífico como son nuestros traumas más profundos y nuestras peores pesadillas.

Y aunque sí que es cierto que Caouette tiene un claro perfil exhibicionista (al fin y al cabo nos abre las puertas de su pasado más oscuro), todo eso se queda en el olvido mientras nos abre esa puerta e inconscientemente entramos en su particular universo.

En esta ocasión, la cámara no sirve tan sólo para grabar determinadas situaciones, va mucho más allá. Se diría que es un elemento terapéutico para Jonathan. Un ojo subjetivo que tan sólo observa y convierte sucesos terribles en un elemento artístico.

En Tarnation (producida por los directores John Cameron Mitchell y Gus Van Sant), Caouette convierte en biografía sus más de veinte años de imágenes personales de archivo. Sin melodramas baratos ni artificios prefabricados, nos cuenta la extraña enfermedad mental de su madre, su violación de la que fue testigo siendo un niño, sus abusos físicos y psíquicos con diferentes familias de acogida, sus intentos de suicidio siendo adolescente y su sueño de dedicarse al mundo del cine y del espectáculo.

Su viaje empieza en Texas y finaliza en Nueva York, donde logra la fama por este documental y por su participación en el musical Hair, entre otros trabajos.

El cine underground le serviría de inspiración en su más tierna juventud, en la película podemos ver como visiona sin cesar obras tan dispares como la trilogía de Warhol y Morrissey, La semilla del diablo, Carrie, El exorcista, Yo Cristina F, Terciopelo Azul, The Wiz y muchas otras.

La música es un punto muy importante en su trabajo. Combinando las imágenes con canciones que añaden a la historia un tinte a veces terriblemente cautivador y a veces terriblemente grotesco, su banda sonora se compone de grupos tan variopintos y geniales como The Cocteau Twins, Marianne Faithfull, Lisa Germano, Glen Campbell, Low y Dolly Parton entre otros.

Película absolutamente recomendable, no apta para cualquier tipo de público. Tarnation es hermosa, dulce, terrible, dramática, fuerte, innovadora y genial.

Por desgracia, jamás se editó en nuestro país, aún siendo estrenada y presentada por el propio Jonathan Caouette en el Festival de cine de Gijón.

A veces es necesario mostrar la realidad sin prejuicios, sin cortapisas, de manera directa y real y Tarnation logra esto y mucho más.

Y advertido queda el espectador, al que no le guste el lado oscuro de las cosas no tiene por qué mirarlo, pero no por ello dejará de ser algo real y cercano para cualquiera.

Como dice la poesía Desiderata de Max Ehrmann que se incluye en el metraje del documental: Y escucha a los demás, incluso al torpe e ignorante, ellos también tienen su historia.


En el año 1981, tras veinte años de cientos de rumores, historias locas y anécdotas extravagantes se estrenó el film más representativo de Kenneth Anger “Lucifer Rising”.

Para hablar del proceso de esta película tenemos que remontarnos a los años sesenta, cuando Anger ideó una película que reuniera su obsesión por Aleister Crowley, el ocultismo, la simbología más extraña, los ovnis, el antiguo Egipto y el advenimiento de la Nueva Era.

Corría el año 1967 y Kenneth Anger ya había creado la que se considera la obra cumbre del cine underground “Scorpio Rising”.

Su mejor amigo (y amante según muchas fuentes) Bobby Beausoleil sería el encargado de componer la música para la película y al mismo tiempo protagonizaría el film. Pero por motivos que nunca se supieron, ambos tuvieron una gran pelea y Beausoleil robó el metraje del film y lo enterró en algún lugar del desierto.

Ya en los setenta, Anger seguía con su proyecto en mente, obsesionado con llevarlo a cabo. Contactó con el guitarrita de Led Zeppelin Jimmy Page que al igual que Anger sentía una enorme admiración por el mago Aleister Crowley. Pero abandonó el proyecto poco después por causas desconocidas (aunque aparecería finalmente pero sin acreditar, como el resto del reparto).

Kenneth Anger contactó con Mick Jagger para el papel protagonista, el de Lucifer, pero a causa de su negativa se tuvo que conformar con su hermano, Chris Jagger.

La relación entre el director y el actor fue muy complicada, al día siguiente de la llegada de Chris a Egipto, Anger lo envió de vuelta a Londres.

El papel de Lilith lo aceptó Marianne Faithfull, quien tras finalizar su compromiso cinematográfico no dudó en tildar a Anger de endiosado, mal director, ignorante y asesino. Esto último debido a una secuencia que tuvo lugar en Alemania donde Faithfull debió subir más de doscientos escalones de un templo neolítico con el sol sobre su cabeza y deshecha por el síndrome de abstinencia tras abandonar la heroína.

En la película puede verse como tras llegar a lo más alto del templo, se tambalea y casi se desmaya. Fue ingresada en un hospital por conmoción cerebral y lo que no pudo creer es que Anger utilizase esa toma para el montaje definitivo.

El director de cine Donald Cammell (Performance) interpretó el papel de Osiris y el propio Anger interpretó el papel de “El Mago”.

El resultado final de “Lucifer Rising” dista mucho del resto de la obra de Anger, aunque posee cierto encanto underground y la posibilidad de ver en una sola película verdaderas estrellas de la talla del ya mencionado Donal Cammell, Marianne Faithfull, Kenneth Anger… y nada más aparecer los créditos vemos que la música fue compuesta por Bobby Beausoleil quien realizó su trabajo desde la prisión de San Quintín, dándonos a entender que finalmente hubo reconciliación entre esa extraña y atípica pareja.

Sólo por el hecho de conocer el resultado final de esa película que parecía eternamente inconclusa, cualquier espectador amante del cine underground debería visionar esta obra que aunque irregular y algo densa tiene un halo de misterio y misticismo que traspasa la pantalla.

Las tomas de las pirámides de Egipto, la Montaña de la Estrella, el cráter de un volcán a punto de entrar en erupción, esa música atronadora y terrorífica de Beausoleil y finalmente esa llegada de platillos volantes que rodean la Gran Esfinge de Gizeh junto con otros múltiples detalles visuales igualmente hermosos y extraños hacen de “Lucifer Rising”, la gran obra de un gran director incomprendido pero libre y brillante aunque oscuro y misterioso.