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Puesto que el post anterior sobre carátulas de cine de terror ha sido de las que más éxito y comentarios ha tenido del blog, haré como en el mundillo del cine. Si algo tiene éxito se realiza una segunda parte.

Devanándome los sesos durante un par de días y preguntando a amigos y conocidos de mi edad también asiduos a alquilar en el videoclub de su barrio y añadiendo un par de títulos que no añadí en su momento por no saturar el post, creo que por fin he conseguido reunir un par de títulos muy significativos.

Uno de ellos el remake de The Blob, titulado aquí “El terror no tiene forma”. Un más que correcto remake sobre el clásico protagonizado por Steve McQueen cuya carátula agobiante y terrorífica me hizo alquilarla hace ya tantos años.

Y como no, su frase promocional, que fue algo así como la guinda del pastel de gelatina de color rosa extraterrestre que dice: ¡Grite ahora! Mientras haya espacio para respirar.

Su carátula actual en formato DVD tampoco está nada mal, pero no alcanza el nivel de mal rollo de esta (aunque lo más posible es que tenga que ver con mi edad actual).

Otra de esas carátulas clave de mi infancia fue la segunda parte de la saga zombi de George A. Romero. En esta ocasión fue el gore lo que me hizo alquilarla repetidas veces. Hasta el punto de ser una de las películas que más veces he visto en mi vida. Como en el cine de Romero, la portada era concisa y directa; un zombi con un machete clavado en su cráneo.

Y también en esta ocasión la imagen era coronada por una frase inolvidable: Cuando no haya lugar en el infierno, los muertos vuelven sobre la tierra…

Desde mi punto de vista, esta es la película de Romero más brillante y salvaje.

Cerraría su trilogía con El día de los muertos, que aún siendo una película de zombis muy elaborada, no llegaría al nivel de la segunda parte.

En el año 1980, Joe Dante realizaría su particular visión sobre el mito de los hombres lobo. Y años más tarde su carátula nos esperaba en nuestro videoclub. Esta es una de las portadas más conocidas del género.

Tras el éxito de su primera parte se llegarían a rodar hasta siete continuaciones, cada una de ellas más mediocre que la anterior. Para cualquier amante del terror, Aullidos comienza y termina con este título.

Su carátula no deja lugar a la imaginación. Pánico y garras de hombres lobo.

También podía suceder que algunas carátulas nos daban pánico y fascinación a partes iguales esperando visionar una película más allá del terror y una vez visionada, darnos cuenta que habíamos caído en el engaño y habíamos alquilado una película de terror en clave de comedia.

Como fue el caso de Ghoulies, especie de versión parodia cutre de Gremlins que nos contaba la historia de una invocación satánica que despertaba a esas criaturitas diabólicas que pretendían abrir las puertas del infierno.

Película completamente olvidable, y sus secuelas mucho más. Se rodaron tres continuaciones que fueron a parar directamente a formato de vídeo.

También comprensible dado que esta primera parte costó un millón de dolares y recaudó más de treinta y tres millones.

Y muy parecido fue el caso de La Puerta, cuya carátula prometía algo que no cumplió.

Sigue un poco la línea argumental de Ghoulies. Una puerta del infierno es abierta por error y por ella se cuelan una serie de enanitos deformes de dientes puntiagudos y muy mala leche obsesionados con liberar al demonio del infierno e instalarlo en la Tierra.

Sólo se llegaría a rodar una secuela (afortunadamente). Y es una de esas películas que casi todos hemos visto y apenas recordamos.

Como curiosidad podemos ver como protagonista luchando contra el demonio a un jovencísimo Stephen Dorff.

Un título que prometía terror a raudales y también nos llevaba a engaño su carátula fue el caso de House.

Reeditada recientemente en formato DVD (curiosamente respetando la carátula original en VHS), House es una película inolvidable con mucho que ofrecer. Comedia, horror, sangre, demonios, zombis…

Protagonizada por William Katt (El gran héroe americano), House también conoció secuelas, en este caso tres.

Pero ninguna de ellas tiene ese aire de originalidad que caracteriza a la primera.

Su argumento cuenta la historia de un escritor que se traslada a vivir a casa de su tía que se ha suicidado recientemente. En esa casa su hijo desapareció años atrás y él tiene la seguridad de que aún sigue allí.

En la casa abundan todo tipo de monstruos deformes y traumas que se pueden hacer realidad.

Una carátula que bien vista es más cómica que terrorífica pero que en sus tiempos impactaba la imaginación infantil.

Película absolutamente recomendable e involvidable.

Y luego está la portada de la que fue mi obsesión durante toda mi infancia. Una de mis películas favoritas hasta el día de hoy.

¡¡USTED SE DIVERTIRÁ SINTIENDO MIEDO!!

Y así es. Creepshow es una película redonda que mezcla con una habilidad increíble la comedia y el horror creando un coctel que roza la perfección.

Con un reparto estelar (Ed Harris, Ted Danson, Leslie Nielsen, Adrianne Barbeau, E.G. Marshall, Viveca Lindfors…), guión escrito por Stephen King y dirigida por George A. Romero, Creepshow es un clásico absoluto del cine de terror.

Su segunda parte no llegaría ni por asomo al nivel del original, pero aún así es una película que se deja ver y a ratos entretiene.

También existe una tercera parte que como suele pasar en estos casos, se lanzó directamente a DVD. Ni me molesto en comentarla.

El ascensor fue una película que tardé tiempo en alquilar. Obviamente porque en mi edificio había ascensor. Su carátula me atraía y me repelía a partes iguales. Su exagerada frase promocional era demasiado.

Años después la ví por televisión, ya algo más crecidito y pude darme cuenta una vez más del engaño de ciertas carátulas.

La película trata sobre un ascensor de un enorme edificio que tras una noche de fuertes tormentas, parece cobrar vida propia asesinando a todo aquel que se sube en él.

Originalidad cero, pero su carátula aún siendo muy sencilla me causó más terror que la película.

Creo que no conservo en mi memoria ni dos minutos de su metraje.

Pacto de sangre, dirigida por el fallecido genio de efectos especiales Stan Winston, nos cuenta la historia de un hombre destrozado por el asesinato de su hijo que convoca a las fuerzas de las tinieblas para vengarse.

Había olvidado por completo esta carátula en la primera parte, y ésta fue sin duda alguna, de las carátulas que más me traumatizaron en mi infancia.

Tanto es así que jamás la alquilé aunque me moría de ganas de hacerlo.

Sé que la ví muchísimos años después (vi primero la segunda parte) pero como suele ocurrir en estos casos y como tanto he repetido anteriormente, una vez vista adiós trauma. Una pena.

Y ya llegamos al final de esta segunda parte recordando una carátula que aún no entiendo como no añadí en el primer post teniendo en cuenta que además estaba en la lista.

Visto el número de personas que me han comentado por qué no la añadí, añado la imagen en mayor tamaño que el resto de carátulas y procuraré extenderme sin enrollarme demasiado.

El terror llama a su puerta (titulada así en España, en realidad se llama Night of the Creeps) es una película de serie B ochentera adolescente muy simpática y muy bien realizada.

En ella, unas babosas del espacio llegan a nuestro planeta con la intención de conquistarnos. Su método es introducirse en la boca de los humanos y convertirnos en zombis (muchos años después se realizaría una película con una temática más idéntica que similar con el título de Slithers).

Su director Fred Dekker rodaría después otro clásico ochentero adolescente como fue Una pandilla alucinante.

Tras esa, dirigió Robocop 3. Un curriculum extraño el de este director.

En definitiva, El terror llama a su puerta es una de las carátulas más recordadas por todos nosotros. Y también de las más evocadoras de nuestra niñez cinéfila.

Que haya tercera parte depende de los lectores. Si gusta, habrá más. Me pregunto que carátulas os daban miedo a vosotros…

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Salem’s Lot fue la segunda adaptación de una obra del escritor Stephen King tras “Carrie” dirigida por De Palma en 1976.

El encargado de llevar a cabo esta miniserie de cuatro episodios fue Tobe Hooper (La matanza de Texas, Invasores de Marte) y fue estrenada en 1979 en el canal CBS.

Poco después se redujo el metraje total de cuatro horas de duración por una versión mucho más corta y con bastante menos gracia que se llamó “Salem’s Lot, The Movie”.

En España la película se llamó “Phantasma 2”, un reclamo publicitario para engañar al espectador aprovechando el éxito del film “Phantasma” de Don Coscarelli cuyo argumento no tenía nada que ver ni con la obra de King ni con la película de Hooper.

Salem’s Lot cuenta la historia de un escritor que regresa al pueblo de su infancia para escribir un libro acerca de una misteriosa casa que le aterrorizaba de niño. En esa casa vive actualmente un vampiro que poco a poco va transformando a los habitantes del pueblo en criaturas ávidas de sangre.

Stephen King alabó la adaptación de su obra exceptuando la caracterización del vampiro jefe Kurt Barlow, que se llevó a cabo de ese modo como homenaje directo a “Nosferatu” de Murnau.

Salem’s Lot llegó a España en el verano de 1985 y desde ese momento los niños de esa generación quedamos atrapados, asustados y fascinados por las imágenes que se nos presentaban.

El horrible rostro de Kurt Barlow con sus ojos amarillos y sus colmillos afilados surgiendo de entre las sombras, el niño vampiro que rasca el cristal de la ventana de su amigo, el depósito de cadáveres donde la sábana de una de las víctimas comienza a temblar mientras el protagonista reza y fabrica un crucifijo con el que defenderse…

Sin ninguna duda, Salem’s Lot se nos grabó en la mente de quienes tuvimos la enorme suerte de poder visionarla por vez primera siendo niños. Una vez revisionada sigue poniendo los pelos de punta, transmitiendo esa sensación de miedo que tanto nos gusta a algunos.

Los que pertenezcan a la “Generación de Salem” seguro que aún sienten un leve escalofrío observando estas imágenes, recordando ese verano de 1985 donde observamos el mito del vampirismo de la mano de Stephen King y Tobe Hooper.

Y seguro que también reniegan de esa segunda parte dirigida por Larry Cohen en 1987 con el original título de “Regreso a Salem’s Lot” al igual que al mediocre remake del año 2004 protagonizada por Rob Lowe y Rutger Hauer.

Salem’s Lot nos añadió nuevas pesadillas, ¿o acaso fui el único que creía escuchar una voz de niño tras la ventana rogándome que le dejase entrar?

La magia del cine, en este caso el cine de terror, consiste en eso, en instalarse en nuestro subconsciente y quedarse allí para siempre.

Y Salem’s Lot lo logró, vaya si lo logró.